El periodismo y el poder en House of Cards: ¿Cómplices o rivales?

En esta era de la información, el periodismo no solamente sigue su ardua lucha contra el plagio, la censura y la falta de veracidad. El poder sigue siendo un elemento influenciador ( de muchas formas perjudiciales) en el ejercicio periodístico.

Zoe Barnes es periodista en el mundo (no tan) ficticio de House of Cards. Su desempeño, lleno de amoríos, sexo, traición y mentiras, estuvo manchado por el poder y su ego. Lucas Goodwin, su colega, sufrió un destino bastante trágico…la mano negra del poder tuvo mucho que ver con su caída. Mientras que Janine Skorsky, también periodista, se negó a luchar contra el monstruo de la corrupción frente a ella: huyó de la gran sombra que cambió la vida de sus amigos.

Algunos luchan y otros son víctimas. En el periodismo verdadero, dedicado a defender los Derechos Humanos, que aboga por los problemas de un pueblo necesitado, y

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Zoe Barnes es ambiciosa, irresponsable, y no aboga por el bien de la sociedad. Foto cortesía Netflix

dispuesto a ser, sobre todas las cosas, un ente distante al poder para al mismo tiempo observar que cumpla con su labor, la ética siempre está presente como una bandera que se ondea en el aire.

No por nada el  periodista colombiano Javier Darío Restrepo, conocido por su gran trayectoria en defender la ética del oficio, sentenció en una entrevista hecha por Gustavo González Rodríguez, para la Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), que “cuando el periodista se pregunta y se plantea dilemas éticos es porque se le está formando una sensibilidad ética”.

House of Cards ha llenado de controversias las pantallas de los usuarios de Netflix desde su estreno. No solo por la capacidad que tiene de narrar, de una forma estética y a la vez inteligente, los dramas políticos dentro de la Casa Blanca con tonos que rozan muchas veces el melodrama, sino porque también es capaz de  sembrar en cualquiera el cuestionamiento de si la política es tan sucia como la pintan los guionistas.

El periodismo tampoco se escapa de este cuestionamiento.

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Infografía: Raúl Vejar

Restrepo también explicaba que  “estar metido en la mierda, sin contaminarse de ella” es lo que le toca al periodista. “Cuando uno examina eso, se da cuenta que esta no es una profesión cualquiera. Ni la gente de esta profesión puede ser cualquier tipo de persona. Se necesita una personalidad muy vigorosa y sobre todo muy apegada a unos principios y a unos valores”. En House of Cards estos principios se pusieron en duda.

La joven Zoe Barnes (Kate Mara), personaje principal de la primera temporada  y redactora en The Washington Herald, ha sido uno de los casos más polémicos. No solo porque cada vez que tuvo la oportunidad de pasar por encima de la ética periodística lo hacía (tanto la establecida por los estadounidenses como la de muchos códigos deontológicos latinoamericanos), sino también por su fuerte vinculación amorosa con el político Frank Underwood (Kevin Spacey) y el jugo que le sacó a esta ventaja poco honrada.

El fallecido periodista Miguel Ángel Bastenier también tuvo su percepción sobre la importancia del periodismo:

Por otro lado, esta relación trae sus consecuencias a medida que avanza la trama. Zoe se ve “beneficiada” por filtrar información directamente de la Casa Blanca. A pesar de su despido que ocurre más adelante, su ego sigue en crecimiento. Mientras que Underwood la utiliza como una pieza importante de su juego para llegar a la presidencia de los Estados Unidos.

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El periodismo y el poder no deberían mantener lazos estrechos. Foto cortesía Netflix.

Desde ABC.es, el periodista español Bieito Rubido aseguró que el periodismo debe abandonar la relación estrecha que en muchos casos tiene con el poder. Este lazo debe ser siempre de manera “instrumental”. ¿Con qué motivo? Ya que el periodismo en sí debe servir a los pueblos, como por ejemplo lo dicta el artículo 7 del código de ética del periodista venezolano, una fuerte vinculación con algún ente gubernamental pondría en duda la veracidad de lo que se cuenta.

Incluso el mismo Restrepo sentenció que incluso llamar al periodismo “contrapoder” o catalogarlo como el “cuarto poder” es una forma errada de darle otra categoría a la profesión (el poder corrompe). Él aseguraba que es una fuerza que debe estar siempre alejada del poder, para vigilarlo.

Uno de los guionistas de la serie, Beau Willimon, en una entrevista para The Lip, habló sobre la integridad de la periodista ficticia Zoe Barnes. Aseguró que se trataba de un personaje ambicioso: “Solo quiere acceso e influencias y hace lo que sea necesario para conseguirlos.

House of Cards sin duda deja a los espectadores un gran mensaje: cómo no ejercer el periodismo. O por lo menos cuando de Zoe Barnes se trata. Todo está plasmado en los códigos de ética de cada país, y de forma clara. Y no es difícil ver en qué falló su personaje. Aquellos que buscan un mejor periodismo, deben estar siempre separados de fuerzas que puedan influir en la información; o incluso usar la labor periodística solamente a su favor.

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