El magnetismo de Ozuna

Las bocas se mueven solas: no hace falta ser un fanático, querer que los corazones sean de seda o que se repita la ocasión. La canciones de Juan Carlos Ozuna Rosado, conocido en el mundo musical como Ozuna o, también, el Negrito Ojos Claros, se cuelan  por las calles de Puerto Ordaz.

En alguna esquina de Unare alguien enciende una corneta y suena el famoso: “Dile que tú me quieres”. En ese mismo instante, una señora de unos 40 años que está de pie en un autobús con rumbo a Castillito sigue el coro de “No quiere enamorarse“. Es una respuesta casi involuntaria en su cuerpo, como los latidos del corazón o las funciones intestinales.

El éxito de sus canciones es indiscutible. Pero, ¿por qué? Basta escuchar el ritmo sencillo de bajos, las voz pasada por Autotune para entender que no es mucho el valor musical (en el caso de juzgar según el purismo de la música).

 

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