El principito: “Las personas mayores son muy extrañas”

41127_69872_10406547-670037296377312-903149542976812631-n_432_432

“A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle.”

Así no comienza el libro “El Principito” escrito por Antoine de Saint-Exupéry, pero para otras personas se puede considerar un fragmento que indudablemente te hace pensar, ya que tal vez sean preguntas retoricas que contiene esa parte del documento. Estas interrogantes comúnmente son las que se usan al iniciar un dialogo con una persona que se quiere conocer.

¿Por qué no pensamos en la identidad? Porque tal vez hemos olvidado que una persona se conoce no desde una cifra, sino desde una costumbre, un gusto favorito, lo que despierta apurado a ese individuo un lunes en la mañana, ya que tal vez lo madruga un amor, un dinero, un sueño, pero quien sabe.

Una vez el principto, el protagonista del libro que se menciona anteriormente, expresó “¿Sabes? Cuando uno está verdaderamente triste le gusta ver las puestas de sol”; estas actitudes son parte de los humanos y a veces son tan dejadas en el olvido, que luego salen a la luz comentarios como “nunca se termina de conocer a una persona”.

Solo los expertos aprovechan esas costumbres para lograr venderte algo, una ideología o un simple objeto para posteriormente convertirlo en indispensable. Pues la mayoría de los ciudadanos del mundo somos de una religión, de una ideología política o de una idiosincrasia y eso nos identifica de alguna manera para que nos inyecten propaganda realizada por mercadologos, esos mismos que buscan crearte una necesidad ficticia.

Pero hay necesidades reales, a veces no son palpables y como una vez Antoine de Saint-Exupéry dijo “lo esencial es invisible para los ojos” y así mismo busca argumentar el zorro que conversa con el principito al decir: “Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…”.

principito

Al referirse a “domesticar”, es cuando se explica la convivencia de ambas personas por un tiempo considerable para ellos para crearse cariño y poder darle importancia a cada quien, ya que  dentro de las necesidades están sentir amor en distintos niveles, como el autor en el libro redacta: “Era una vez un principito que habitaba un planeta apenas más grande que él y que tenía necesidad de un amigo…”. Esto es una cuestión de la naturaleza humana.

Cada cabeza es un universo                          

En el libro “El Principito”, el protagonista visita distintos mundos y se da cuenta que todos tienen preocupaciones, como él con su flor y su zorro. Pero a la vista reflexiva demuestra en que están equivocados los adultos, personas que tal vez olvidaron que era vivir al máximo, quienes les quedo en la memoria esos sueños que tenían desde niños cuando decían: Cuando sea grande quiero ser astronauta. Eso los hacia feliz y mantener la esperanza.

En ese recorrido se nota como el humano, más que todo el adulto mayor quien tiene lo que se dice socialmente “una vida hecha” que viene siendo tener una casa, conyuge, hijos, empleo de un ingreso económico considerable para ofrecer lujos accesibles. Pero a veces el humano cree muchas cosas, normalmente los que ocupan puestos de trabajo creen que todos los empleados deben obedecer sin refutar, como  refleja “Todos los hombres son súbditos” en el libro.

A veces se está cegado de todo lo que se rodea, que se dificultad ver la belleza alrededor de cada quien como tal vez le puede ocurrir a un vanidoso que vive solo en su planeta, quien tiene en su diccionario la palabra “admirar” con la fotografía de él y una definición tanto exagerada para algunos, pues según él “… significa reconocer que yo soy el hombre más bello, el mejor vestido, el más rico y el más inteligente del planeta”

Buscamos lógicas que no siempre son las más certeras, desde un presidente de un país hasta un alcohólico. Desde palabras hasta actos por vicios que buscamos justificar. Donde en la sociedad patriarcal es visto normal una infidelidad de parte del hombre, pero jamás de una mujer pues se considera como puta.

principito_site
Tomado de Pictoline
Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s