CLAP en Ciudad Guayana: Inclusión selectiva

“La consolidación de los Comités Locales de Abastecimiento y Distribución (CLAP) han permitido llevar los alimentos al pueblo. Van mil quinientos instalados en las comunidades de la Patria, el Poder Popular organizado, desde la base para romper con todo esa guerra económica que la derecha pretende imponerlo al Pueblo”, declaró el presidente Nicolás Maduro.

La problemática alimentaria que está atravesando Venezuela es una plaga que pica y se extiende con tanto fervor como un virus y que data a más de un año. Pero, ¿tendrá esto una vacuna? Con el objeto de combatir dicho mal, el gobierno propuso la consolidación de comités de alimentación.

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Esto no es más que una forma de organización popular para la distribución de los productos regulados de primera necesidad. “Vamos a una revolución del sistema distributivo, que es donde tenemos penetrado al capitalismo parasitario, bachaquero, especulador y criminal”, aseguró el presidente Nicolás Maduro en cadena nacional el dos de junio de este año.

Para consolidar esta agrupación se necesita de una persona que tome las riendas del problema, pues aunque todos atraviesen por la misma situación siempre existen los escépticos y radicales que no confían en nada ni en nadie. Norma Carillo de 42 años de edad, decidió levantarse frente a su comunidad, puesto que solo con el apoyo de todos podrían conseguir el beneficio colectivo.

El pasado jueves 24 de noviembre del presente año, la rabia y la decepción inundaron el cuerpo de un grupo de personas de la comunidad de Rio Aro Plaza, al enterarse que luego de meses de arduo trabajo, para acoplar a cada familia dejando a un lado las diferencias políticas, quedarían fuera del Comité  Local de Abastecimiento y Producción, mejor conocidos como los “CLAP”  establecido en Ciudad Guayana.

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Mercal ubicado en el municipio Caroní en el sector de Unare II.

Abriendo los ojos

Norma Carillo es administradora del conjunto residencial y apoyada por la Junta de Condominio decidieron unirse al consejo comunal del sector, pues era necesario este paso para optar a la inscripción de los CLAP. Aunado a eso se tenían que presentarse a una serie de reuniones y actividades de asistencia obligatoria.

Como en toda comunidad existe diversidad de pensamientos, sobretodo en el ámbito político, “si voy a una reunión de esas y un chavista me dice algo por ser opositora, a mí me va dar algo y vamos a tener problemas” alegó una delegada. Puesto que Norma y Mariana Gruber, miembro de la junta, sí comparten la posición del gobierno se ofrecieron a ser las representantes de la residencia en dichas  reuniones.

“Nunca había ido a una de estas reuniones, pero a partir de la primera me di cuenta que era verdad todo lo que decían, ya estábamos comenzando mal” afirmó la señora Gruber.

Peleas, gritos, insultos y expresiones de rabia hacia el capitalismo era lo que se escuchaba en estos concejos donde pedir el derecho de palabra era todo un reto. Norma y Mariana solo escuchaban y observaban para evitar problemas, no vaya a ser que a raíz de sus intervenciones pudieran negarles el acceso a los comités.

Perseverancia

Fueron semanas de ajetreo para estas dos pacientes mujeres, además de la cantidad de documentos que solicitan para formar parte del consejo comunal, registrarse en el CLAP, demandaba otro tipo de requisitos, por ejemplo la realización de un censo por apartamento que luego tiene que ser digitalizado, labor exhaustiva y tediosa.

Esta indagación es entregada en la Sala Situacional, lo que está íntimamente relacionado  con el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)  “vamos a estar claros, esto es algo netamente político, es por esto que los lideres tienen que estar identificados con el gobierno” expresó Mariana miembro de la Junta y líder de edificio.

Se llama líder a esa persona que representa a la calle o en este caso edificio y es quien se encarga de hacerle llegar la información de las actividades y decisiones a sus vecinos. Luego de todo el proceso se pudo conseguir la primera compra, la cual se realizó con la distribuidora Friosa, contando con el apoyo del Consejo Comunal.

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Pancarta de la asociación encargada del CLAP – Ciudad Guayan, sector Unare II.

Posteriormente fueron escogidos para hacer la compra directamente a Mercal, se dice “escogidos” ya que para obtener este beneficio se realiza una especie de estudio geográfico que determina la cercanía con dicho establecimiento. Esta estrategia es la de punto y circulo, donde el centro es el local y se establece un radio de 800 metros a su alrededor, toda comunidad dentro de este perímetro tiene el beneficio de comprar su bolsa.

 “En este establecimiento se estaban atendiendo 3.247 familias, cuando mercal tiene una capacidad para atender a 4.000 cantidad que ellos mismos elevan a toneladas. Todas estas familias recibieron por tres meses su beneficio, ya que nosotros como CLAP nos encargamos de hacer un registro escrito y fotográfico de las jornadas realizadas” esclareció Norma Carillo.

Decepción  

Luego de tres meses de trabajar en este local la comunidad de Rio Aro recibe, como balde de agua fría, la noticia de que están fuera del perímetro del mercal ya que se tienen que atender otros sectores. Por qué si esto era una herramienta para que sea el pueblo quien ayude al pueblo se juega al quítate tú para ponerme yo, por qué no incluir en vez de excluir, son algunas de las preguntas que se hacen los residentes.

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No todas las familias son atendidas, de esta manera se sigue aumentando la desesperación y angustia en las comunidades.

“Recuperamos el mercal, pintamos, desmalezamos, acomodamos los pisos y los estantes. Ahora que todo está organizado quieren apartarnos así como así” declaró Mariana.

Entre los motivos de exclusión estaba que luego de una vaga evaluación al sector, las autoridades alegaron que no podían recibir el beneficio del CLAP porque no son una comunidad “vulnerable”. Es un poco superficial deducir por el aspecto de los apartamentos o de las personas que allí viven el problema alimentario no les afecta. Esta decisión fue aceptada por la jefa estadal, Yulibeth García, quien no se encontraba en posición por los momentos en dar más detalles de la decisión tomada, manifestó.

Hoy en día las puertas de mercal se encuentran cerradas como una forma de protesta por esta exclusión, los mosqueteros de mercal dirían “bolsa para uno es bolsa para todos”. El descontento en las personas es evidente, pues por un momento tuvieron la alegría de esa ayuda, conseguir productos a un precio accesible que les resolvía al menos por 15 días.

“Cuando hay amiguismo y cosas raras no que va… es por eso que la revolución está como está, por la gente” dijo decepcionada Norma, quien desde un principio creyó en esa palabra que en libros es tan bonita, socialismo.

 

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